Misterio de hacienda

MISTERIO DE HACIENDA
1990
103 X 60 cm.

                                                                                                                         



La gran batalla del dinero. 
Un edificio ausente porque sólo el interés de su puerta principal,
acceso a los desmanes públicos, tiene la suficiente fuerza. 
Prisioneros  del  billete,  allí  donde  lo  hay.  El  emblema  sigue
dominando,  extiende   sus  tentáculos   para   recibir  u  otorgar
prebendas. 
Tengo sensación de escalofrío al ver cómo se consume en llamas
todo lo que le rodea. ¿Qué sustenta  el  poder?,  la  riqueza  y  el
abandono. 
El empobrecimiento moral pone barreras que ayudan a ignorar lo
que es evidente. 
Todo está cimentado sobre el río de la codicia. 
La dureza de su mensaje se apoya en la belleza de su contenido.
Un juego extraordinario de luz y sombra exalta los relieves de su
fachada. 
En su primer tercio, tras el balcón, la figura sugerente, un estante
o quizás  la  imagen  estática  del  funcionario  robotizado.  En  el
medio, bajo dosel, la oscuridad de lo inaccesible. Finalmente,  en
tierra, la miseria recuerda la otra realidad. 
Misericordia al silencio, frío e ignorancia. 
Una obra que exige detenimiento, así se puede valorar su sentido.
Al principio, equivocada. Nos acerca al mundo, no hay respiro. 


MONCHOLC, hasta hoy.  Pág: 116.
Dra. Abad.

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