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Protectorado de una tierra que abastece en
tiempos de hambruna. Campos labrados, riqueza de la que sus propietarios se vanaglorian y difunden al mundo. Son grupos vecinales que se complementan. Hay belleza en el descanso, hay alegría por una vida sencilla generadora de trabajo. Solaz encuentro del hombre con su origen. Nuestro campo...un potencial sin impulso. Dependencia de otros, hasta cuando? ¡Ni un parado más mientras falten cosechadores, mientras quede una brizna en el campo! Dra. Abad |